Independientemente
del reposaflechas que elijamos para nuestro arco, debemos
considerar que uno de buena factura debe tener cuatro
características:
1.
- No debe balancearse de arriba abajo.
2.
- La pestaña o alambre no debe sobresalir más
allá del diámetro de la flecha.
3.
- La pestaña o alambre debe ser rígido.
4.
- Que nos dé confianza al utilizarlo.

De
acuerdo al uso, del tipo de arco y de la técnica
de tiro, existen diversas formas y tipos de reposaflechas,
esta pieza que para los arcos tradicionales, como el
Long-Bow, está dada por la misma mano del tirador
y en los recurvados tradicionales se reemplaza por un
trozo de piel suave, con el crecimiento de los arcos
compuestos se ha convertido en un complejo sistema de
resortes, poleas y palancas mecánicas, destinadas
a permitir el vuelo casi sin interferencias de esta
fundamental pieza.

Para
los arcos recurvados, el reposaflechas es de construcción
muy simple. Consiste en una placa de plástico
que posee una “pestaña” donde se
apoya la flecha, éste es conocido como de “plástico
Clásico” y tiene la gran ventaja de ser
el menos complicado en su uso debido a que es fácil
de reponer y se puede situar con exactitud, se debe
reemplazar al presentar el mínimo desgaste por
que se puede romper la pestaña. En algunas ocasiones
la “uña o pestaña” se reemplaza
por una varilla metálica que realiza la misma
función. Un gran número de tiradores olímpicos
utiliza este tipo de reposaflechas. Para fijarlo a la
ventana del arco vienen provistos de una cinta adhesiva
del tipo de dos caras, de esta forma se facilita su
uso.

En
los arcos olímpicos, además de los reposaflechas
descritos más arriba, existen reposaflechas regulables
en altura y profundidad, como el Yamaha utilizado por
el francés Sebastián Flute, que se fija
al cuerpo a través del botón de presión,
este posee una varilla metálica que se retira
al pasar la flecha y se recupera por la acción
de un imán. El mismo principio utiliza el reposaflechas
“Spigarelli magnético” creado por
el tirador italiano del mismo nombre.
Otro reposaflechas es el “alambre pegado”,
que consiste en un simple alambre rígido en forma
vertical al cuerpo, se llama así debido que comenzó
siendo un clavo clavado al cuerpo del arco.
Existe
un tipo de reposaflechas que consiste básicamente
en un tornillo que se introduce a través del
orificio destinado al botón de presión,
que tiene en su extremo un resorte que termina en una
patilla que cumple la función final de sujetar
la flecha, el resorte cumple a su vez el trabajo del
botón de presión.

Cuando
entramos al mundo de “los poleas”, esta
pieza de tan simple manufactura comienza a presentar
una infinidad de alternativas que pueden confundir fácilmente
al inexperto. La gran gama de reposaflechas para los
arcos de poleas, se debe a las características
de este tipo de arco, principalmente la vertiginosa
velocidad que se logra con ellos, hasta 350 pies por
segundo (pps), en los más veloces. Estas velocidades
que en algunos casos doblan la velocidad de los arcos
recurvados olímpicos y arcos tradicionales, han
exigido que el roce de la flecha sea lo más cercano
a cero, para evitar vuelos erráticos de la flecha,
convirtiéndose esta pieza en un elemento crítico
en la puesta a punto del poleas. En estos arcos se puede
usar los reposaflechas de plástico clásicos,
pero tan solo en iniciación, normalmente el arquero
los cambia por alguno de tipo mecánico al mejorar
su estilo y al empezar a exigir más de su equipo.
En general los reposaflechas para arcos compuestos son
de dos tipos; los “abatibles o de pestaña”
que siguen el mismo principio de funcionamiento que
los descritos más arriba y los de “patillas”
o fijos. Los primeros se usan para la suelta con dedos
y los segundos para el uso con disparadores mecánicos.
En los abatibles, la pluma inferior (el gallo se coloca
hacia fuera de la ventana), desplaza la pestaña
liberando del contacto a la flecha permitiendo su salida
libre. Es indispensable en estos casos utilizar el botón
de presión para corregir la tendencia al giro
de la cuerda y de la flecha hacia el cuerpo del arco,
al utilizar los dedos.
Los de patilla no usan el botón de presión
o “Plunger”, se usan con suelta con disparador,
lo que evita la rotación interna de la flecha,
consisten como su nombre lo dice, en una, dos o tres
patitas o patillas, que se bajan en forma de báscula
al paso del tubo de la flecha, las plumas no tocan el
reposaflechas y se instalan con la pluma gallo hacia
arriba o hacia abajo dependiendo de la forma de las
patillas, la recuperación de la posición
original se produce por el efecto de resortes que van
generalmente fijados al vástago que une las patillas
con la placa o cuerpo de fijación del reposaflechas.
Los
extremos de las patillas se cubren por lo general con
revestimiento de Teflón para mejorar su función
y disminuir el roce. En el caso de los reposaflechas
de una sola patilla. Esta puede ser de forma acanalada
o tener en su punta forma de “Y” o “V”,
para asegurar la buena posición de la flecha;
estos se usan de preferencia para flechas de carbono
o aluminio carbono. Por el contrario, los de dos o más
patillas se utilizan principalmente con aluminio.
Los mecanismos de funcionamiento en general siguen los
mismos principios para todos los reposaflechas, a pesar
de la gran cantidad de fabricantes que existen (conozco
más de cincuenta)
Los
reposaflechas que se muestran en las figuras son los
más utilizados por los arqueros con “poleas”.
Existe una gran variedad de posibilidades de patillas.
Existen los más sofisticados que ofrecen sistemas
de micro ajuste, para facilitar la puesta apunto.



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