Asegurando
un preciso ajuste de cada elemento que forma nuestra
flecha y un arco cuidadosamente trabajado de acuerdo
a ella, podremos conseguir un vuelo casi perfecto que
se repetirá en cada uno de nuestras sueltas.
Para intentar mejorar cada uno de los elementos y finalmente
el resultado total llamado flecha de caza, analizaremos
cada componente y sus factores predominantes en el vuelo.
CULATÍN
O NOCK.
Corresponde a la parte más pequeña de
la flecha y una de las más importantes, tiene
la función, además de fijarse a la cuerda,
de dirigir el proyectil lanzado en la dirección
que da la cuerda.
El nock debe estar perfectamente alineado con el eje
del astil de la flecha. Un ligero desalineamiento producirá
que la cuerda no distribuya su energía en forma
lineal con el tubo, lo que derivará en coleteos
y perdida de energía por vibración, además
de vuelos distintos entre todas nuestras flechas. No
siempre los culatines vienen bien alineados de fábrica,
por esto debemos corregirlos si lo creemos necesario.
Una buena manera de asegurar el perfecto alineamiento
es hacer rodar la flecha sobre una superficie plana
y observar el comportamiento del culatín. Antes
de pegar los culatines al astil debemos probar varios
al tubo, hacerlos girar y comprobar el alineamiento,
podemos girarlos hasta encontrar la mejor posición
de encaje, marcarlos y luego aplicar pegamento.
La
fuerza con que el nock se fije a la cuerda también
es un factor a considerar, un culatín suelto
puede significar accidentes como la suelta en vacío,
y por el contrario uno muy apretado puede significar
un vuelo errático de nuestra flecha y un desgaste
excesivo de la cuerda, debemos asegurar entonces, que
la presión de agarre sea la que fije en la justa
medida nuestra flecha a la cuerda. Podemos modificar
el apriete, colocando el culatín en agua caliente
y abrir o cerrar según corresponda nuestro ajuste
o cambial el embarrilamiento de la cuerda.
TUBO
O ASTIL.
El tubo debe ser perfectamente recto para asegurar un
vuelo adecuado a nuestra flecha, el margen de rectitud
debe ser el entregado por los fabricantes de flechas
de alta gama, que corresponde a una diferencia menor
a 0.004 pulgadas de rectitud. A pesar de que el constructor
de tubos pueda asegurar un buen control de calidad,
otros factores como por ejemplo el transporte y embalaje
pueden modificar estas cifras, por lo que debemos asegurarnos
en que la rectitud de nuestras flechas sea la óptima
y para esto podemos hacer girar los tubos sobre una
mesa para evaluar su alineamiento. Todos los tubos que
utilicemos deben tener el mismo calibre y largo. El
peso de cada tubo debe ser idéntico al resto
que utilicemos, o no mayor a 5 grains de diferencia,
para esto deberíamos contar con una balanza de
precisión de arquería o balística.
El
peso ideal de la flecha es un factor fundamental en
la caza con arco y dependerá en su mayor porcentaje
del peso del astil; una flecha muy liviana será
más rápida y tendrá un vuelo más
tenso, lo que favorecerá el cálculo de
distancia al momento del tiro, pero logrará sacar
menos energía del arco por lo que también
se transmitirá menos energía cinética
hasta nuestra presa y se producirá además
mayor cantidad de ruido en la suelta, por otra parte
una flecha más pesada transmitirá mayor
energía lo que permitirá una mayor penetración
y menor ruido en la suelta, con el inconveniente de
realizar una parábola más pronunciada
en el vuelo de la flecha. El peso total de la flecha
dependerá de las circunstancias de caza, algunos
tiradores expertos recomiendan cifras de más
o menos 8 grains por libra de potencia del arco, pero
el peso ideal para nuestras pretensiones dependerá
finalmente de nuestro equipo, nuestra técnica
de tiro, el uso del "overdraw" y lugar de
caza entre otros factores. Debemos considerar que siempre
debemos estar sobre los 5 grains por libra de potencia
para evitar accidentes y sufrimiento de los componentes
de nuestro arco.
El material de construcción del tubo dependerá
del gusto particular de cada cazador, debemos tener
en consideración que si una flecha de carbono
se rompe al entrar en el cuerpo del animal, es posible
que las astillas de carbono queden alojadas en los músculos
lo que significa un gran riesgo al consumir la carne
de ese animal.
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